Deportes

El triunfo de la humildad

España, campeona de Europa de fútbol sala
Foto: Altaspulsaciones.com

Por: Antonio Pulido, (Twitter: @Ninozurich) Estudiante de periodismo deportivo, vecino de Mancha Real. | Muchos de nosotros nos hemos criado entre pistas de colegio o de algún que otro polideportivo que se situaba cerca de nuestro hogar. No veíamos el momento para coger la pelota que nos habían regalado y echarla a rodar sobre los ásperos terrenos de juego de los que disponíamos. Pequeños y menudos, decorábamos cualquier tipo de prenda con glamurosos ‘parches’ que enervaban a madres, pero que simbolizaban heridas de guerra por cada gota de sudor que se desprendía.

Los pequeños espacios por donde nos deslizábamos como renacuajos evidenciaban que, para triunfar en el juego, el dominio de la técnica era esencial para desembarazarse de cualquier inhóspita situación. Precisamente, uno de los valores de un deporte no muy seguido, pero enormemente practicado: el fútbol sala, más conocido como futbito en el ambiente coloquial.

La selección española de fútbol sala acaba de proclamarse campeona de Europa en la reciente Eurocopa celebrada en Croacia, un hito que, en las ocho ediciones que se han desarrollado, ha ocurrido seis veces. Esto es, en términos simples, una heroicidad. Es la máxima potencia europea (con los seis entorchados ya mencionados) y la segunda a nivel global (con dos campeonatos del mundo), sólo superada por Brasil.

Un campeonato impecable de principio a fin, desde la victoria frente a Eslovenia (4-2), pasando por los triunfos ante Ucrania (4-1), Rumanía (3-8) e Italia (1-0) y la épica guinda final contra la siempre disciplinada Rusia (1-3). Al igual que un vendaval desarbola todo lo que encuentra a su paso, España cosecha éxito tras éxito con una potencia descomunal, pero sin menospreciar ni alardear de los frutos conseguidos. Merecido homenaje no sólo para los amantes a esta disciplina, sino para cualquier aficionado al deporte.

Es, sin duda, una de las disciplinas en el deporte español que más reconocimientos internacionalmente ha acaparado, siempre estando abanderados por la deportividad y la humildad. No obstante, no se le evoca en las principales galas deportivas. Quizá, la cotidianeidad de su práctica o la poca pertinencia de todo lo que le rodea aminoran la capacidad de repercusión.

Más allá de deportes mediáticos que hipnotizan a grandes masas de hinchas, el verdadero orgullo de ser parte de una práctica altamente triunfante es que la humildad reine entre sus afiliados. Nuestro fútbol sala es, además de campeón de Europa, símbolo de modestia.

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