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Recuperar el paraíso

Manuel Morillas Sánchez

Por Manuel Morillas (@manuelmorillas) | Un día he tardado en leerlo. 24 horas de apasionante viaje por la historia económica e industrial de Mancha Real desde su fundación hasta nuestros días. El libro “El paraíso perdido”, de Juan F. Molino, me parece un documento fundamental para entender qué es y cómo es hoy nuestro pueblo, digno de acompañar en las librerías de los mancharrealeños a libros como los escritos por el cronista oficial de la Villa, D. José Luis Quero, el párroco ya fallecido D. Martin Jiménez, o –más recientemente- los de Juan Tomás Ruiz Chica. Me honra poder decir que estos cuatro autores son amigos de la familia. Y espero algún día dentro de muchos años leer con mis hijos esos libros, para que entiendan “cómo era el pueblo de su padre”. Tampoco dudaré en enseñarles la publicación “Mancha Real Información”, de la que formaban parte el ya citado D. José Luis, junto con D. José Antonio Espejo y mi padre entre otros.

Y es que mucho se ha escrito en Mancha Real sobre Mancha Real. Mucho se ha trabajado aquí. Como hace poco me recordaba mi profesor y amigo “en Mancha Real no paráis, sois inquietos”. Por suerte, sí. Miles son las ideas que a lo largo de la historia han venido a la cabeza de los mancharrealeños, miles los sueños que muchos de estos “idealistas” se han atrevido a intentar cumplir. A veces con no demasiado positivas consecuencias, sí, pero con la valentía y el orgullo de haberlo intentado.

Presentación El Paraíso Perdido
Presentación El Paraíso Perdido

Qué importante es, en días como hoy, en los que se nos anuncia que la deuda pública española supera ya el 90% de nuestro Producto Interior Bruto –escalofriante cifra que nos augura una financiación difícil hasta final de año y más “ideas” o “sugerencias” por parte de Oli Rehn y Christine Lagarde entre otros-, que no se pierda esa ilusión, esas ganas de sacar adelante nuestros proyectos más anhelados. Qué importante es –y podemos aplicar esto no solo al plano local, sino al regional, al nacional-, en días como hoy, en los que a diario observamos que los casos de corrupción salpican a todos los partidos políticos sin excepción alguna, que la sociedad civil vuelva a tomar el timón y que su empuje y sus esfuerzos se vean avalados por quienes deberían ayudar al pueblo en vez de poner trabas en pos de su propio beneficio. Qué importante es, en días como hoy, en los que los jóvenes nos formamos como nunca pero tenemos las expectativas laborales más bajas de los últimos 70 u 80 años, que no nos amedrentemos ante la adversidad, que seamos capaces de creernos capaces, que luchemos por nuestros sueños.

Empresa de fabricación de muebles en el polígono de Mancha Real, en Jaén - Foto: El País
Empresa de fabricación de muebles en el polígono de Mancha Real, en Jaén – Foto: El País

Mancha Real fue un paraíso industrial –por desgracia, desde hace 5 años, para hablar de esa realidad hay que utilizar un sangrante verbo pasado-. Y lo fue por la actuación no sólo de los empresarios, de cuya labor versa este libro, sino también de todos y cada uno de los trabajadores que día a día acudían con ilusión a su puesto de trabajo, con ganas de comerse el mundo, con ganas de ser los mejores en su puesto. Más allá de las diferencias salariales, más allá del bagaje formativo. Todos podemos ser útiles a la sociedad, si queremos serlo. Y si nos dejan, aunque este punto cada vez está más complicado.

Está claro que no vamos a volver a los tiempos de vino y rosas. Jamás viviremos lo que ya dejamos atrás. La historia es cíclica, y así se demuestra, pero cada uno de esos ciclos tiene sus características propias, y es seguro que en el próximo “ciclo bueno” no se nos van a permitir los excesos que en el anterior se nos permitieron –mejor dicho, que nos permitieron quienes a costa de los excesos de los demás pudieron también excederse y enriquecerse, en algunos casos, de forma ilícita, y que hoy en día no permiten que fluya el crédito en entidades rescatadas con el dinero de todos-. Pero también está claro que superaremos la actual situación de crisis, y yo opino que quizás antes de lo que pronostican quienes con sueldos de 30.000 euros mensuales proponen una reducción de un 10% para quienes cobran algo más de 600 (si es que llega). Que no nos falte la ilusión por conseguir esa meta.

Y que, cuando llegue el momento, no nos pille fuera de juego. Es el momento de la formación. No se trata tanto de acumular títulos universitarios de mayor o menor rango como de acumular conocimientos y, si se permite la licencia, acumular actitudes. En situaciones críticas, éstas son más importantes que las aptitudes, estoy seguro. Magníficas iniciativas como la creación de la “Asociación comercio activo de Mancha Real” –volviendo de nuevo al ámbito local- pueden ayudar a ello. De nuevo, incido, la importancia del empuje de la sociedad civil.

Podéis leer este artículo y muchos más en su blog www.manuelmorillassanchez.blogspot.com.es

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