Mancharrealeños por el mundo

Mancharrealeños por el mundo: Juan Lázaro en las JMJ de Brasil

Juan Lazaro en las JMJ de Brasil
Juan Lazaro en las JMJ de Brasil

Voluntarios internacionales
Voluntarios internacionales
Misa de envio
Misa de envio
Momentos de cante antes de dormir
Momentos de cante antes de dormir
Mi lugar de trabajo. Feira vocacional
Mi lugar de trabajo. Feira vocacional
Mi familia americana
Mi familia americana
Formación de voluntarios
Formación de voluntarios
Barrio donde la familia me acogio
Barrio donde la familia me acogio
Favela de la rocinha, la más grande de latinoamerica
Favela de la rocinha, la más grande de latinoamerica

Cuando en 2011 anunciaron que la próxima Jornada Mundial de la Juventud sería en Río de Janeiro, no dudé ni un minuto en que yo tenías que estar allí.

Para lo que no lo sepan, la JMJ (jornada mundial de la Juventud), es un evento católico a nivel mundial que acoge cada 3 años, en una ciudad diferente del mundo, a millones de jóvenes, católicos o no. Jóvenes con ilusiones, con fe y metas que en el mundo actual se van perdiendo. Este evento dura una semana, y es presidido por el Papa, en este caso, nuestro querido Francisco.

Pero, ¿cómo ir a un evento tan grande y tan lejano lo más barato posible y haciendo algo que me sintiera útil? la respuesta vino pronto: ser voluntario internacional.

Sin ninguna duda eché la solicitud para serlo, sin llegar a pensar que dos años después estaría allí de verdad, siendo voluntario.

Uno de los primeros problemas, cuando se acercaba la fecha, era que yo era el único voluntario internacional de la provincia de Jaén, o sea, estaba sólo para ir a Río de Janeiro, y una vez allí debería “improvisar”. Pero en verdad no me asustaba, ni tampoco busqué a personas que fueran en esa fecha, me hacía ilusión aventurarme sólo.

El 13 de julio agarré la mochila, no tan llena de cosas materiales (4 prendas de ropa sencillas, algunas sandalias y mucha ropa interior) pero sí con ilusión y ganas, y tras algunas escalas de vuelos, aterricé el Río de Janeiro (la experiencia de mi Erasmus en Lisboa ha sido crucial para desenvolverme en los primeros momentos, por el idioma).

La JMJ es tan solo una semana (del 21 al 28 de julio), pero los voluntarios tendríamos 2 semanas para nuestra preparación, para estar un poco desenvueltos con la ciudad.

Una vez allí, todo fue viento en popa, familias que sin conocerte de nada te acogían en sus casas, casa que cuando yo pienso que la mía es pequeña, la suya es de “playmobil”, pero sin importarles eso, nos trataban como a hijos (yo era su hijo español, según esa mujer) dándonos de comer como las abuelas a sus nietos, ofreciéndonos de todo.

Tras unos días allí, comenzó la “aventura”, me trasladaron a una pequeña favela, a dormir al suelo de una sencilla capilla, con nuestra esterilla y saco de dormir, 100% cómodo, durante las dos semanas.

Los 60.000 voluntarios, de todos los países del mundo, fuimos enseñados cada uno para la función que nos tocaba (cordón humano de seguridad del papa, distintas actividades que durante la semana se realizaban para los peregrinos, puntos de información para la ciudad, etc.). Para todos los voluntarios, nuestra primera semana, que la ciudad estaba algo más tranquila, fue la oportunidad de patalear la ciudad sin parar, de conocer sus lugares y sus personas, y para que entre nosotros naciera una familia (puedo decir que tengo una verdadera familia en Latinoamérica, pues pasábamos todos los días juntos). Ya la segunda semana, cada día, a trabajar por todos los peregrinos, cada uno en su rinconcito de Río de Janeiro (todo ello con facilidades económicas en la comida y transporte dentro de la ciudad).

Toda esta experiencia es imposible reflejarla aquí, pero en resumen, así fue esta jornada Mundial de la juventud (el nombre oficial “JMJRIO2013”), conocer un país que aquí se considera “pobre”, pobre de cosas materiales, pero inmensamente rico en cuanto al corazón de aquellas personas a las que le encantan abrazarte y sonreír siempre, por muy poco que tengan, por muy aburrida que sea su vida. Nuestro mundo tiene mucho que envidiar al suyo, ellos son felices así y tienen una inmensa fe en Dios con lo poco que tienen.

Dos semanas durmiendo en el suelo, con ducha fría (algún que otro día pasaba de congelarme en la ducha), utilizando de almohada alguna rebeca o la almohada-servilleta del avión, apañando algún cartón de la calle para que amortiguara el suelo, parando a los buses al estilo “auto stop”, pasando calor, durmiendo poco por esas maravillosas discotecas y escuelas de samba al lado de la capilla y pasando algún que  otro susto entre sus calles, pero puedo decir que sin esas cosas, y en un hotel, esta experiencia no hubiera sido nada comparable con lo que ha sido.

Era precioso ver como una de las playas más famosas del mundo, Copacabana, era el lugar central de eventos con el Papa, ambiente playero de bañadores y bikinis mezclado con la multitud cristiana.

Miles de jóvenes con mucha fe, creyentes, unidos con ilusiones de, como dijo el Papa, “cambiar este mundo desde nuestros países, de ser revolucionarios y de hacer jaleo”.

No es tan sólo ver a un hombre vestido de blanco (yo sólo lo vi de cerca 1 vez, y porque estaba trabajando), eso es lo de menos, lo que enriquece allí es ver a tantos y tantos jóvenes que van por 1 causa, que sin conocernos, éramos una familia. Si algo se respiraba allí, era alegría, alegría joven que espero que cada uno trasmita en sus países.

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Gracias a todos los “cariocas” que tanto nos sonreían y acogía a pesar de que su ciudad esos días era un caos, a mi familia de voluntarios, a nuestro querido Papa, y a Dios por esta aventura. Parte de mí siempre estará en Río de Janeiro.

PD: creo que fui el único voluntario que se acercó al papa en sandalias (rotas) y pantalones piratas. Estaba totalmente prohibido, pero no se dieron cuenta (aunque destacaba entre toda la gente arreglada).

Este es un espacio participativo para todos aquellos vecinos de Mancha Real que deseen contarnos sus experiencias fuera del país, ya sea por un viaje o por un trabajo. Os animamos a que nos contéis vuestra historia mediante un texto redactado en Word que vaya acompañado por algunas fotos que ilustren la experiencia. Podéis enviarlo a través del correo[email protected]

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