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Documentos Históricos….Elección de médico en Mancha Real en 1729

Antiguo médico con un fonendoscopio
Antiguo médico con un fonendoscopio

En este apartado de Documentos Históricos queremos  recopilar los escritos que existen de Mancha Real en todas las épocas y etapas en las que la mayoría de ellos se hacían a mano por el escribano de turno. En esta ocasión, hemos recogido un trabajo de Narciso Jesús Herrera Mármol que amablemente nos ha remitido de la elección de médico en Mancha Real en el año 1729  y que pasamos a publicar.

 

Juan Marín de Viedma, escribano del rey nuestro señor, mayor del Cabildo, número, millones y rentas reales de esta villa de Mancha Real, doy fe que el Concejo, Justicia y regimiento de  ella en el Cabildo que por ante mí celebró el día 21 de agosto, entre otros hay el capítulo del tenor siguiente:

En este Ayuntamiento los señores don Miguel Marín Delgado, regidor, y don Cristóbal Delgado Cubillo, alcalde mayor honorífico, dijeron que en consecuencia de la comisión que se le confirió en acuerdo de 24 de julio pasado de este año sobre que se busque médico de satisfacción, habiendo hecho repetidas diligencias a dicho efecto e informándose de los doctores don Joaquín de Manzaneda y don Francisco José Toral, médicos de la ciudad de Jaén y de dilatada opinión como es notorio, por ser ambos médicos del ilustrísimo señor obispo de Jaén y de los señores deán y Cabildo de las santa iglesia catedral de dicha ciudad de qué médico revalidado natural y vecino de esta ciudad podrían hacer elección, se les aseguró que pudiendo conseguir el que a esta villa se viniese por tal médico don Juan de Dios Aguilar, médico revalidado, natural y vecino de dicha ciudad, no podría apetecer esta villa otra cosa así por lo gran escolástico y práctico del susodicho como por las demás prendas naturales que le adornaban, por lo que pasaron a ver y vieron al dicho don Juan de Dios y después de varias conferencias y vencer todas las dificultades que el susodicho puso en razón de dejar dicha ciudad y venirse a esta villa a curar los vecinos de ella, se ajustó que para que el susodicho se viniese por tal médico a curar los vecinos seculares, se le habían de dar los 400 ducados en cada un año para que esta villa tiene facultad de repartir entre sus vecinos, pagados por tercios de cuatro en cuatro meses y anticipándole 1.500 reales para con ellos pagar algunos empeños que tenía en dicha ciudad y poderse mantener interin que se hacía la cobranza  y para traer algunos trastos que tenía en la ciudad de Andújar se le había de dar una carreta aperada y que interin que estuviese en esta villa no se le había de echar ninguno de los requerimientos que se echan a los demás vecinos y que no se le había de prohibir el que saliese a los pueblos inmediatos a alguna curación cuando le llamasen si no es en el caso de que hubiese enfermos y que si habiendo salido fuera diese algún vecino algún accidente tal que fuese precisa su asistencia, avisándole con propio, se volvería aun alcanzándole la noticia en el camino con cuyas condiciones se vendría a curar a todos los vecinos seculares de esta villa y que de ello otorgaría escritura de obligación (…). 

Aquí el testimonio:

En cuya virtud se ha venido el dicho don Juan de Dios y Aguilar a esta villa al referido efecto de curar a todos sus vecinos seculares y se le han entregado por el dicho señor don Cristóbal Delgado Cubillo los dichos 1.500 reales por cuenta de los 4.400 del salario de un año que tomó principio el día primero del presente mes y ha de cumplir fin de agosto del año que viene de 1729 (…).

Cumplido el año de contrato don Juan de Dios y Aguilar no pudo seguir ejerciendo de médico en la villa por motivos de salud y es cuando de nuevo el Concejo de la villa se pone en contacto con otro médico llamado don Francisco Prats.

En la villa de Mancha Real a 24 días del mes de agosto del año de 1729 ante mí, el escribano del rey nuestro señor, mayor del Cabildo, número, millones y rentas reales de esta villa y testigos infraescritos parecieron de la una parte los señores don Sebastián Francisco de los Ríos Calderón y don Rodrigo de Arada y Contreras, regidores del número de esta y comisarios nombrados por su Ayuntamiento para lo que en esta escritura se contendrá, y de la otra el doctor don Francisco Prats, médico revalidado, vecino que ha sido de la ciudad de Jaén a quienes doy fe, conozco y dijeron que por cuanto esta villa en su ayuntamiento dio comisión a dichos señores regidores para que buscasen médico que viniese a curar a los enfermos y en cumplimiento de dicha su comisión pasaron a la ciudad de Jaén e informados de la suficiencia y habilidad del dicho don Francisco y el acierto en las curaciones de los enfermos que ha asistido y la puntualidad, cristiandad y cariño con que los ha visitado, trataron con el susodicho  viniese a curar a esta villa a los enfermos seculares de ella por un año que ha de tomar principio el día primero de septiembre que vendrá en este presente año hasta el día último de agosto del año que viene de 1730, con la condición de que a dicho don Francisco se le han de dar por la dicha asistencia los 400 ducados de salario que por real facultad se mandan repartir entre sus vecinos para dicho efecto por los tercios del año y con condición de que dicho don Francisco no tan solo ha de curar a los vecinos a quien se le repartieren dichos 400  ducados sino que también a todos los demás vecinos pobres a quien no se les repartiere sin interesarles maravedíes algunos y con la condición de que no ha de poder salir de dicha villa para otra parte habiendo enfermo o enfermos en ella y solo ha de poder salir al lugar de distancia de dos leguas y no más, volviendo a esta villa a la 24 horas de su salida (…) y con la condición de que si hubiere por los vecinos, pobres o ricos o algunos de ellos, queja de que estando enfermos y habiéndole llamado no les asistiere a correspondencia del accidente que padecieren, ha de perder el salario devengado y esta villa ha de quedar con la libertad de buscar otro médico, entendiéndose esto, justificándose la dicha queja con cuyas condiciones aceptó dicho don Francisco el venirse a esta villa como en efecto se ha venido a hacer su obligación (…).

Fue don Francisco Prats tío carnal de doña María Bernarda de Prats, natural esta de la ciudad de Valencia y nacida en ella el día 24 de julio de 1729, hija de don Gregorio Prats Seller y doña Bernarda Picho y que casaría más tarde en Mancha Real en el año de 1745 con el doctor don Juan José Pérez de Cantos, natural de la ciudad de Jaén, hijo de José Pérez de Cantos y Luisa Cayetana Fernández que en su expediente matrimonial declara: (…) que con 19 años se fue a la villa y corte de Madrid a practicar el arte de cirugía en el hospital real durante unos 6 años y habiéndose revalidado de cirujano se vino a esta villa de Mancha Real hará de eso unos 4 años y la contrayente declara que con 10 años la llevó su padre a la ciudad de Jaén, a la casa de don Francisco Prats, su tío, en la que residió hasta el mes de febrero de este año pasado que la trajo a esta localidad de Mancha Real.

Fueron padres de:

  • Doña María Bernarda Pérez Prats (n. 1764, Mancha Real) que casó en Torres en 1802 con don Ramón Castellanos de los Cobos.
  • Don José Pérez Prats: que aparece en el repartimiento y exacción del cupo en la contribución de 1810 (conde de Sabastiani).

 

 

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