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Sucedió hace….Las fotos nos muestran la forma de vivir de cada época

Cada época de la que nos ha tocado vivir a lo largo de los años, se distingue por la forma de relacionarnos o la de trabajar en cada generación y eso se puede ver perfectamente cuando miramos fotos antiguas de diferentes años, puesto que en el día a día parece que todo sigue igual, pero cuando miramos estas fotos nos damos cuenta que no es así.

Una de las cosas que van cambiando muy rápidamente es el trabajo, tanto en empresas como en organismos oficiales. Durante muchos años la oficina de Correos estuvo ubicada en la calle San Marcos, frente a la clínica San José, un hecho que durante los años que estuvo allí, a esta calle se le conociese por la “calle Correos”, un sobrenombre que incluso en la actualidad muchas personas mayores lo siguen utilizando. Este fue un edificio que con el tiempo se fue deteriorando, pero allí estuvieron hasta que se trasladaron al nuevo edificio de la calle Maestra, aquellos carteros que todos recordamos repartiendo con sus grandes carteras como Lorenzo o Justo que en los años 60 y 70 era normal verles por nuestras calles repartiendo. En los años 50 y parte de los 60, el servicio de telégrafos estuvo en la parte baja de la calle Maestra, pero a finales de los 60 se trasladaba a Correos y juntos estuvieron como vemos en la foto en la que aparece Juan Gutiérrez de frente y dos operarios de espaldas, hasta su traslado como hemos dicho al edificio de la calle Maestra que se inauguró en diciembre de 1983.

Día del Corpus a finales de los 50

Las costumbres que quizás menos han cambiado con el paso de los años, han sido las celebraciones religiosas, como las moniduras que se recuperaron afortunadamente o las procesiones en las distintas fechas del año. Una de estas procesiones es la del Corpus Christi que aunque llevamos dos años sin que se procesione por las calles, en todas las épocas que recordamos ha sido una comitiva con el Santísimo en el trono, acompañado de los niños de comunión, las autoridades y las diferentes cofradías locales. A lo largo de los años se colocaron los Altares en los lugares habituales, y las calles se llenaron de macetas y de flores en los lugares por donde pasaba. Vemos una foto de finales de los 50, donde se ve la calle Carnicería con esas macetas y el clásico tomillo y romero que se esparce para que al paso de la procesión desprenda ese olor característico de la Fiesta. Vemos a dos niñas con su madre esperando el paso, ellas son Virtudes Carrillo y sus hijas María Dolores y María Socorro.

Carrera motos lentas 1966

La imagen que vemos es de octubre del año 66, concretamente en plenas Ferias y Fiestas de la Virgen del Rosario, en la que durante dos o tres años se organizó para el programa de feria, una carrera de motos un poco peculiar, ya que el ganador no sería el que más rápido fuese con su motocicleta sino todo lo contrario. La prueba consistía en darle varias vueltas a la plaza del “Generalísimo” saliendo del punto de partida todos juntos y siendo ganador aquél que llegase el último, circulando lo más lento posible y sin poner el pie en el suelo. El ganador como podemos apreciar en la foto, fue Ramón Olmo Coronas, un joven mecánico del pueblo muy conocido por todos y con una gran habilidad con todo lo que se relacionase con estas máquinas.

En el parque finales de los 40

Uno de los lugares de Mancha Real que más recuerdos nos trae desde su inauguración allá por el año 1944, es el Parque Municipal por donde han pasado casi todas las parejas, grupos de amigos y familias de nuestro pueblo. Se abrió al público el 18 de julio de 1944, siendo Alcalde Alfonso Porras, en una zona amplia y concurrida, ya que albergaba la mayoría de los espectáculos que pasaban por aquí, como circos y teatros, además de ser el lugar donde se montaba la feria todos los años. Al ser un recinto al que la gente solía ir los domingos y festivos de paseo a pasar un rato agradable, lo normal es que se fuese bien arreglado, ya que una vez que se salía de  la misa de las 12, el recorrido que se solía hacer era casi siempre pasear en la plaza y en el parque. La imagen que vemos se realizó a finales de los 40 con varias parejas que, además eran familia “los porcunas” ya que en aquellos tiempos la mayoría de las personas de los pueblos eran conocidas por los “motes”.

Desfile OJE Semana Santa 1972

La mayoría de personas que tengan más de 50 años, seguro que recuerdan a la Organización Juvenil Española, más conocida como la “OJE”, nacida en el año 1960, y que fue para muchos jóvenes de la década de los 60 y 70 un referente en su actividad diaria, por los tiempos que corrían, y porque era una forma de dar salida a las inquietudes de los adolescentes que veían en sus actividades una manera de dedicar el tiempo libre haciendo lo que les gustaba, como deporte, ocio o reuniones para hablar de cualquier tema con la condición de que no fuese político. Además de los deportes, siempre se hicieron numerosas actividades, unas al aire libre como campamentos, marchas, albergues o senderismo, de cultura como teatros, talleres manuales o fotografía y las de agrupaciones musicales como la que vemos en la siguiente foto que era la de bandas y tambores, que solían tocar en desfiles organizados o en las procesiones como en esta ocasión en la Semana Santa de 1972. Durante un tiempo fue Jefe Local de la Oje, José Luis Quero Juárez.

Recogiendo mieses en los 40

En la temporada de la siega, era normal ver en los alrededores del pueblo en las diferentes eras que se habilitaban, a multitud de gente trabajando en la recogida del grano de las mieses que ya habían sido segadas en los campos. Una de estas eras en las que más movimiento se formaba durante la campaña, era la que se encontraba en la zona de las pilas, justo enfrente del colegio de San Marcos, donde se esparcía la “parva” para que los trillos, tirados normalmente por una mula, fuese dando vueltas en círculo sobre ellas, para que las cuchillas que llevaba en la parte de abajo, fuese separando el trigo de la paja. Después se amontonaba esta parva ya trillada, para limpiarla ayudados por el viento, que al ser arrojada hacia arriba, el grano caía limpio en un montón, y la paja en otro. Una vez que se hacían todos los trabajos de limpieza, entraban para el transporte hacia las casas, “los carros”, unos vehículos tirados por mulas, con unas grandes ruedas echas de madera, con la banda de rodadura metálica, y la parte inferior echa de esparto con una apertura que para descargar con más facilidad, se abría una vez quitadas la cuerdas que lo mantenían cerrado durante el traslado. El encargado de conducirlos se denominaba “carrero”, y solía ir sentado en uno de los varales para poder controlar la hilera de mulas que en ocasiones podían ir hasta seis tirando de la carga. Vemos uno de aquellos carros en la era en los años 40.

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