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Asfalto en cuatro de los cinco tramos en obras de la Autovía del Olivar

Autovia del Olivar. Foto: Ideal
Autovia del Olivar. Foto: Ideal

Parecía imposible hace solo unos meses, pero al final avanza. En cuatro de los cinco tramos en obras de la Autovía del Olivar (A-316) «ya se están echando capas intermedias de aglomerado». Es decir, han llegado a la fase del asfalto. Eso supone que «el grado de ejecución en los cuatro tramos es de entre un 70 y un 80 por ciento», según los datos del delegado de Fomento de la Junta de Andalucía, Rafael Valdivielso.

De ellos, los que más avanzados están son los de la variante de Mancha Real, la variante de Baeza y el tramo que une Torrequebradilla con con el enlace sur de Puente del Obispo. Los dos primeros, ambas variantes, tienen que estar terminados, según los cálculos de la Consejería, para el mes de septiembre. «Se están cumpliendo los plazos escrupulosamente», aseguraba ayer Valdivielso.

La variante de Baeza y la de Mancha Real serán los próximos tramos que se abrirán, en el mes de septiembre. El más atrasado es el de Puente del Obispo, debido a las complejas estructuras levantadas para salvar los dos ríos.

El único tramo que tiene un grado de ejecución menos avanzado es el que recorre el Puente del Obispo, que, si se cumplen todas las previsiones, se inaugurará el último, antes de que acabe este año y dará por terminada la autovía en el tramo entre la capital y Baeza. El hecho de que esté menos avanzado se debe a la «compleja infraestructura» que se construye en el mismo, es decir, los dos puentes que deben salvar el río Torres y el río Guadalquivir a su paso por esta zona.

Este tramo, cuyo presupuesto total asciende a 37,70 millones de euros, presenta un grado de avance de algo más del 60 por ciento y cuenta con tres turnos de trabajo para cumplir los plazos que marca el Programa Operativo Feder, con cuyos fondos (europeos) se financia la obra.

Hace solo unos días que se concluyó el izado de las vigas del puente sobre el río Guadalquivir. Supone la estructura más singular de todas las obras. El puente consta de 210 metros de longitud lineal, conformado por seis vanos, y con unas pilas de altura máxima de 20 metros. Es de vigas artesas, es decir, prefabricadas y de hormigón, pero en el vano central se incorpora un arco metálico, con una finalidad más estética y para dotar de simbolismo a esta estructura que salva el río Guadalquivir a su paso por el Puente del Obispo.

Para el izado de las vigas se necesitaron grúas con capacidad para portar elementos entre 250 y 500 toneladas. Antes que estas se levantaron también las del puente para cruzar el río Torres y su afluente, algo más pequeño que el otro, de 135 metros de longitud, y que necesitó la instalación de vigas de 45 metros.

Fuente: Ideal

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