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Cuatro músicos locales en el estreno sinfónico de Apache

Pedro Domenech, en primera fila con el violonchelo y, al fondo, Fernando Fernández con percusión. FOTO: Juan Granada

La música y Mancha Real van de la mano, prueba de ello es la cantidad de músicos que se crean en nuestro municipio.  Este pasado sábado pudimos ver a cuatro de ellos, Pedro Domenech González, al violonchelo, Fernando Fernández Quiles, a la percusión, Daniel Martínez Hermoso y David Gómez Moreno, al clarinete, en el concierto sinfónico que ofreció el grupo jiennense Apache.

 
David Gómez y Daniel Martínez al fondo al clarinete
David Gómez y Daniel Martínez al fondo al clarinete

Jaén, su tierra los esperaba. Con los brazos abiertos y el Teatro “Infanta Leonor” lleno a rebosar —y con entradas agotadas desde hace dos semanas—. Ellos, como siempre hacen desde hace ya veintiséis exitosos años y con un “brote de cariño” especial, le contestaron. Apache derramó una bomba de emociones. Lo hizo durante el estreno de su espectáculo Apache en Sinfónico, organizado por Rosetas Eventos 360 grados, un innovador formato en el que al ya mítico buen hacer del grupo jiennense, que no necesita presentación alguna, se sumó el de toda una orquesta sinfónica.

Los focos se encendieron poco después de las nueve de la noche. “Apaguen sus móviles y prepárense para disfrutar de una noche que promete. Con ustedes, la esencia del rock sinfónico”. Con esta frase de los presentadores, Carmen Nieto y Ángel González, y un telón de fondo de excepción —la Partiture Philarmonic Orchestra— daba comienzo la velada. El grupo jiennense —compuesto por Luis Miguel Peláez (voz), Juan Carlos González (guitarra), Diego Contreras (batería), Antonio Molinero (percusión), Isaac Aguilera (teclados y guitarra) y Pedro Bría (bajo)— sembró una noche para el recuerdo, dejó una velada de estreno, de puesta de largo, un concierto de esos que se retienen en la memoria, como los temas escogidos para el repertorio. Esas catedrales del rock se escucharon como nunca pero, sobre todo, se sintieron como quizá nunca antes se han sentido. Y es que muy pocas veces, o quizá no la ha habido, esa canción que los seguidores de Led Zeepelin disfrutaron por primera vez en 1975, Kashmir, se versionó con tanta fuerza y finura, al mismo tiempo, como lo hicieron anoche Apache y la Partiture Philamonic Orchestra. dirigida para la ocasión por Rogelio Rojas Duro. Esta fue la primera de la larga y mítica lista que completó el espectáculo. “Buenas noches, y gracias por acompañarnos en el estreno de Apache en Sinfónico, en este sueño que hemos hecho realidad”, decía al público el vocalista del grupo, Luis Miguel Peláez.

Y desde Gran Bretaña y la década de los 80 trajeron hasta Jaén otro “temazo”, el exitoso tema English Man in New York, del británico Sting, una canción en la que nunca antes una batuta había temblado tanto, una fuerza que se unió a la fuerza de decenas de jiennenses que no dudaron en alzar su voz y corear la conocida canción. El túnel del tiempo fue el encargado de transportar una y otra vez a los asistentes por auténticas leyendas, como Shout, del dúo británico de “new wave” Tears for Fears, que alcalzó el número 1 en Estados Unidos, en Inglaterra y, cómo no, en el “Infanta Leonor”.

Noche de sinfonías, de mucho rock, de emociones y también de belleza y movimiento, un ingrediente que llegó de la mano de uno de los componentes de Acrobalia, Gonzalo Millán, que fue el encargado de descender del “cielo”, con un pase de danza aérea, para llenar de magia, de vistosidad a ese casi medio centenar de artistas que sobre el escenario entonaban un inolvidable “covers” de uno de los maestros del rock sinfónico, Pink Floyd. Con su Confortably Numb, Apache en Sinfónico vivió uno de sus grandes momentos, aplaudidos por el público. Y de la sensualidad que derrocharon con Pink Floid viajaron, de nuevo, hasta la década ochentera para montar en el “Infanta Leonor” hasta un mismísimo guateque. Ese “aún te amo” —eso sí, en inglés— de la banda alemana Scorpions puso el “punto fiestero” a la actuación, esa historia de amor desesperado —que cuenta la canción— se unió en Jaén; al unísono, como las voces del público al cantarla.

¿Quién dijo que el rock y la lírica no podían encajar? Sorprendentemente fue a la perfección. El tenor Miguel Ángel Ruiz, una de las figuras de la ópera más destacadas en Jaén fue otro de los grandes protagonistas del espectáculo. La majestuosidad de su garganta dio voz a Mi Sarajevo, de U2, que hicieron Bono y Pavarotti y Dust in the wind, de Kansas. Y de la popular banda estadounidense de los 70, Apache tocó el cielo del rock, sobre una escalera, como la vieja banda Led Zeppelin con su Stairway to heaven. Con esta basílica del rock siguieron su repertorio, que concluyeron no sin antes brindar a los jiennenses con dos bises e inmortalizar el momento con una foto de familia.

Fuente: Diario Jaén

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