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Este domingo 6 de mayo se han cumplido 479 años de la Fundación de “La Mancha”

Panorámica de Mancha Real en los últimos tiempos

479 años de historia de Mancha Real: 6 de mayo, Día de la Fundación.

Con frecuencia, vemos cómo ciudades americanas tienen referencias claras sobre su origen; homenajean a los fundadores y celebran su “cumpleaños”. En la vieja Europa, muchas de sus poblaciones tienen orígenes remotos; otras, hunden sus raíces en la Edad Media aunque con fecha de fundación imprecisa.

No obstante, en Jaén, a partir de los procesos repobladores del siglo XVI (Campillo de Arenas, Valdepeñas de Jaén, Los Villares y Mancha Real) y con posterioridad los del siglo XVIII (el año pasado se celebró el 250 aniversario del Fuero de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena) y los del siglo XX (pueblos de colonización de mediados de los años cincuenta) en algunos casos se tiene una fecha bastante concreta de la fundación. Pero hay unos pocos, en los que esta fecha es tan precisa, que podría llegar a celebrarse el Día de la Fundación. Es el caso de Mancha Real.

La fundación de Mancha Real, inserta en el proceso colonizador de la Sierra de Jaén –junto a las otras tres localidades susodichas-, se intentó a comienzos del siglo XVI, bajo el reinado de Juana I, hija de los Reyes Católicos. Diversos avatares (básicamente, oposición del Concejo de Jaén y de la Mesta) dieron lugar a que no se pudiese realizar en ese momento y tuviese que ser en 1537, durante el reinado de su hijo Carlos, cuando se volviera a poner en marcha el proceso.

El 4 de mayo de 1539, el licenciado Juan de Ribadeneyra, Juez de Sus Majestades en lo tocante al repartimiento de la Sierra de Jaén, salió de la ciudad de Jaén acompañado de un escribano, de los alarifes Juan de Requena y Sebastián Ruiz del Salto, del entallador Juan de Reolid y del medidor Juan de Molina, y fueron a visitar los posibles lugares donde podía hacerse un nuevo asentamiento. Estos eran los sitios de Letraña, La Mancha, Torre el Moral y la Dehesa de Riez.

Y así, anduvieron por el camino de los Cañameros, y fueron a la Fuente de la Parra por medio de la Dehesa de Riez –“ojeando la torre que se dice de Riez”-, y llegaron a la Peña Horadada; y subiendo por el Arroyo Vil, hasta El Pilarejo; y después, al cortijo “que dicen de La Mancha”; y de allí, al sitio que dicen la Loma Retamosa; y desde allí, al cortijo de la Torre el Moral. Desde este último sitio, por ser ya muy tarde, pasó el Juez a dormir a Pegalajar, subiendo por el puerto de este nombre.

El 5 de mayo, estando en Pegalajar, el Juez pidió a los miembros de la Comisión que diesen su opinión sobre el lugar más conveniente para asentar el nuevo pueblo, y dijeron que “todos eran de un voto e parecer” que si bien el sitio de El Pilarejo era el lugar más apropiado, tenía el inconveniente de estar muy próximo al término de Baeza y se podrían producir conflictos jurisdiccionales, por lo que se inclinaban por el lugar llamado la Loma de Retamosa, que además era el sitio donde el juez Bustamante, años antes, había intentado realizar ya la fundación. Y el Juez mandó que los miembros de la Comisión fuesen a la Loma de la Retamosa para trazar ciento y cincuenta solares, con su plaza, iglesia y sacristía y con todo lo necesario para la población que se había de hacer.

Por fin, el 6 de mayo, día de San Juan Evangelista ante Portam Latinam –fecha que marcará la advocación de la iglesia- el juez Rivadeneyra se desplazó desde Pegalajar hasta el sitio de la Loma de la Retamosa junto con los miembros de la Comisión, el escribano “e otra mucha gente”, y allí hizo declaración formal en el lugar que, según el parecer de todos, era el más conveniente para hacer el pueblo que Su Majestad quería:

“que él le declaraba e declaró que en él se asentase e situase el pueblo que Su Majestad manda que se haga por la dicha ejecutoria en el sitio que se dice de La Mancha e Letraña e Torre del Moral; el cual se haga en el dicho Retamal, sin llegar a los labrados que dicen cortijos de la Torre el Moral, que es por donde el dicho sitio alinda por la una parte e se extienda el pueblo y ejido por lo alto; e que se nombre de aquí adelante el dicho pueblo La Mancha, e la iglesia de él se haga a servicio de nuestro señor Dios e de su bendita Madre, a donde se celebre el culto divino, e se nombre del bienaventurado San Juan Evangelista, el cual será abogado del dicho pueblo”.

Pocas poblaciones pueden poner de manifiesto el día, mes y año de su fundación, como es el caso de Mancha Real; una villa que el 6 de mayo de 2039 cumplirá quinientos años. El libro del siglo XVI donde consta todo ese proceso y el posterior repartimiento de tierras, se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Jaén; a partir del mismo, Martín Jiménez Cobo, historiador, publicó su estudio con el título Libro del Repartimiento y Fundación de La Mancha.

Fuente: Juan del Arco Moya
Archivo Histórico Provincial de Jaén

 

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