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Nuestra Iglesia Parroquial de San Juan Evangelista en el Día Internacional de los Monumentos

Desde 1984 se celebra formalmente cada 18 de abril el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, una efeméride impulsada por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), junto con a la aprobación de la UNESCO.

Plaza e Iglesia en 1966 con la antigua torre

El Día Internacional de los Monumentos y Sitios, busca sensibilizar y dar a conocer a todas las personas la riqueza que posee la humanidad en cuanto a patrimonios históricos y fomentar la conservación y protección de los mismos y con este motivo hemos querido desde Mancha Real Viva, homenajear al monumento mas importante que poseemos en nuestra localidad como es la Iglesia Parroquial de San Juan Evangelista, declarada Monumento Histórico el día 4 de mayo de 1983 con parte de su historia y con algunas imágenes de archivo.

Altar Mayor en 1923
Imagen de 1923

En 1537 tuvo lugar la fundación de la población de La Manchuela por el emperador Carlos V, aunque el proyecto ya fue iniciado en tiempos de su madre la reina Doña Juana. El enclave, que en un principio estuvo bajo la jurisdicción de la ciudad de Jaén, alcanzó su emancipación en 1557. En 1635, como consecuencia de la parada del rey Felipe IV en la villa, ésta cambió el nombre de La Manchuela por el de Mancha Real.

Gracias al plano trazado en 1548 de la nueva población por Juan de Reolid (escultor y urbanista) podemos apreciar la planta de su iglesia parroquial situada en la plaza pública. La traza presenta un templo de tres naves con la cabecera plana, soportes columnarios y sacristía. Este primitivo templo, sin embargo, pronto quedó arruinado por lo que se procedió al levantamiento de una nueva fábrica de cantería y en el mismo solar. Fue el propio rey Felipe II, según consta en uno de los Libros de Acuerdos del Concejo de Mancha Real, el que ordenó delinear y sacar cimientos el templo, que en líneas generales se acomoda a la planta primitiva, aunque con ciertas variaciones a los pies para colocar la torre, el coro en alto y una capilla. A pesar del vacío documental sobre el proceso constructivo de este templo, podemos concretar que la fábrica que hoy contemplamos es fruto de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Fachada
Reliquias 10-2013

A partir de 1556, año de la proclamación de Felipe II como rey, podemos fijar el inicio de las obras, estando al frente de las mismas con toda probabilidad el maestro mayor de la catedral de Jaén, Andrés de Vandelvira, el cual estaba también obligado a controlar las edificaciones religiosas de la Diócesis. Andrés de Vandelvira respetó el planteamiento de la primitiva iglesia. Entre las escasas referencias documentales publicadas sobre la intervención de Andrés de Vandelvira en San Juan Evangelista hay que reseñar el informe que tuvo que realizar sobre la conveniencia o no de permitir la construcción de una capilla para enterramiento de Miguel de Quesada.

Antiguo Altar Mayor
Altar

A la muerte de Vandelvira en 1575, el templo estaba sacado de cimientos, construidos los arranques de las columnas y levantados buena parte de los muros, así como la bella portada erigida en el lado de la Epístola. La fábrica quedó a cargo de Alonso Barba, continuador de la obra de la catedral de Jaén y su más fiel discípulo, según se desprende de la visita practicada al templo en 1579 por el visitador del obispado, Francisco de Huete. En 1628 se terminó de cerrar la iglesia, como consta en la inscripción de la bóveda principal: “Acabose en 1628, reinando Felipe IV, siendo Sumo  Pontífice Urbano VIII, Obispo D. Baltasar Moscoso y Sandoval, Prior Martín Yáñez de Ávila, y Maestro de obras Antonio Cobos”.

Vista actual del templo

Aún quedaban por construir la fachada principal, la torre y el coro, obras que corrieron a cargo de los maestros mayores catedralicios Juan de Aranda Salazar y Eufrasio López de Rojas. En el siglo XVIII, y bajo la dirección del arquitecto de la Academia, Ventura Rodríguez, se llevaron a término diversas obras de restauración y ornato. En
Mancha Real, a pesar de la escasa documentación sobre la intervención de Andrés de Vandelvira en su iglesia
parroquial, el resultado final de su interior es claramente vandelviriano.

Su mano y la de su escuela se aprecian en la planta de salón, en la utilización de las bóvedas vaídas en las naves laterales y las esféricas en la central (como en la iglesia de Villacarrillo), y -de forma sobresaliente- en la traza de la portada sur, fechada en 1575, la cual responde al modelo ya ensayado en la sur de la Catedral de Jaén y en las de San Miguel (conservada en el Museo Provincial) y de San Nicolás de Úbeda.

OTRAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS NO ARQUITECTÓNICAS

Sagrario

La hermosa arquitectura de este templo se completó hacia 1628 con un interesante programa pictórico al temple desarrollado en sus cúpulas y bóvedas, el cual nos ha llegado en regular estado de conservación y parcialmente diezmado. En la bóveda del crucero se representan los Evangelistas, los Padres de la Iglesia y la inscripción: “ACABOSE AÑO DE 1628 SIENDO SUMO PONTIFICE URBANO 8 REINANDO FILIPO 4 SIENDO OBISPO DE JAEN EL CARDENAL SANDOBAL I MOSCOSO PRIOR EL DOCTOR MARTIN IAÑEZ DAVILA OBRERO EL Mº ANTONIO COBOS”.

Altar Mayor actual

En la bóveda central: El escudo del obispo Benito Marín, San Antonio Abad, San Benito, Santa Clara y Santa Ursula. Bóveda derecha del crucero: San Ildefonso, Santo Domingo, María Magdalena, Santa María Egipciaca, San Francisco de Paula, Santa Inés, Santa Catalina, Santa Teresa, y otros santos anónimos. En la bóveda izquierda del crucero: San Nicolás, San Antonio, San Lorenzo, San Sebastián, San Esteban, San Luís, Santa Lucía y otros santos desconocidos. Los retablos, tanto el mayor como los de las distintas capillas fueron labrados después de 1939, apreciándose en algunos de ellos la mano del escultor-retablista Francisco Palma Burgos.

Sacristía

En la sacristía se conservan importantes bienes: la colección de platería, (dentro de la cual es de bella factura una custodia de sol del siglo XVII), un aguamanil del XVIII, libros corales, una escudo tallado del obispo Andrés Cabrejas y Molina (1738-1746) y los restos salvados del retablo mayor (siglo XVII), labrado por Gil Fernández y Diego de
Landeras.

Fuente: Renacimiento del Sur

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