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Polinización infernal para los alérgicos

Niña con alergia se protege con una mascarilla para evitar en contacto con el polen. / R.I. Ideal
Niña con alergia se protege con una mascarilla para evitar en contacto con el polen. / R.I. Ideal

Las previsiones formuladas por los expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica se están cumpliendo. Los alérgicos al polen, unas 160.000 personas en Jaén extrapolando la incidencia a la provincia de los estudios sobre incidencia de esta enfermedad, están pasando unos días realmente complicados. Tanto es así que en la noche del sábado, por ejemplo, las esperas en las urgencias del Materno Infantil eran eternas ante la gran cantidad de casos de chiquillos con algún tipo de afección relacionada con este mal. Y es que se están registrando concentraciones de alérgeno extremas desde hace una semana. Según las últimas mediciones realizadas por el Complejo Hospitalario de Jaén, que datan del viernes, se contabilizaban 8.598 granos de olivo por metro cúbico de aire, mientras que las gramíneas alcanzaban los 616. Estos niveles sobrepasan cientos de veces los umbrales a partir de los que, normalmente, se producen los síntomas.

Y es que, aunque el año hidrológico ha sido algo más escaso que el anterior, las generosas lluvias del inicio de la primavera han favorecido la apertura de las plantas. A esta circunstancia hay que sumar que las condiciones meteorológicas están favoreciendo la floración, con un tiempo estable y temperaturas superiores a la media en estas fechas del año. ¿Hasta cuándo el calvario? Pues una solución de choque sería que lloviera, algo que, según los pronósticos de la Agencia Estatal de Meteorología, no sucederá al menos en la próxima semana. Y por otra parte están las estadísticas, que dicen que los picos polínicos se registran históricamente entre el 15 y el 24 de mayo, aunque este año parece que la ‘cosa’ viene adelantada.

Hipersensibilidad

La alergia, que se define como la hipersensibilidad hacia ciertas sustancias que se inhalan, se ingieren o se tocan, presenta un cuadro sintomático muy molesto. Los trastornos más habituales son lagrimeo y picor de ojos (conjuntivitis); moqueo, estornudos y congestión nasal (rinitis); enrojecimiento de la piel, edemas y eritemas (urticaria/dermatitis); tos, pitos y ahogos (asma bronquial); y dificultad respiratoria, mareos (anafilaxia). Pero las consecuencias van más allá. El malestar general, unido a los problemas para descansar, también provocan fatiga y falta de concentración. El estudio Alergológica revela que el 5,4% de este tipo de enfermos causan baja, con una media de 1,7 episodios al año. Este informe también pone de manifiesto que el 17,2% de los padres con hijos afectados admite haber faltado a su puesto de trabajo una media de 4,3 días para atender a los niños. A juicio de las organizaciones sindicales, al tratarse de una contingencia común, la acción preventiva en las empresas debe centrarse en evitar que se agrave la sintomatología.

¿Y qué hacer para minimizar los efectos? Lo primero y principal es ponerse en manos de un facultativo. Pero también hay otra serie de consejos basados en el sentido común. Lo más importante es analizar las condiciones del entorno y los factores desencadenantes. Es básico que el contacto con el alérgeno sea lo menor posible. Otras recomendaciones son el uso de humidificadores y acondicionadores de aire, mantener las ventanillas bajadas en los viajes de coche, ventanas cerradas a primera hora de la mañana y al atardecer, ducharse y cambiarse de ropa al volver a casa y no exponerse a circunstancias irritantes con el humo, el polvo o los insecticidas. También resulta muy práctica la utilización de gafas que sirvan como pantalla.

Fuente: Ideal

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