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Sucedió hace….Antiguos oficios y trabajos que se perdieron con el tiempo

Trozos de la historia de nuestro pueblo

Esta semana en Mirando al Pasado queremos hacer un repaso por muchos de aquellos oficios que en el pasado se hacían a diario y que unos llegaron a perderse por los cambios de los tiempos, y otros siguen pasando de padres a hijos, modernizándose y desarrollándolos con maquinaria y utensilios  más modernos. 

El año 1948, fue uno en los que mucha gente vivía en cortijos y uno de los trabajos que se desarrollaba en ellos era la siega y todo lo relacionado con ella. Era un trabajo que al principio, todo se hacía a mano, incluso ser un buen “segaor” era todo un orgullo, pero como todo, fue también modernizandose con máquinas, al principio muy rudimentarias, que ayudaban mucho en la labor. Esta que aparece en la imagen era una “beldadora”. Su funcionamiento consistía en que un jornalero le echaba el trigo por una especie de tolva que tenía en la parte de arriba después de haberlo trillado. A continuación otra persona se encargaba de darle a una especie de manivela grande que hacía que rotase y saliese el trigo o cebada por un lado y la granza por el otro. En la foto vemos a un grupo de trabajadores en Cortijo Nuevo entre los que aparecen Bartolomé Cano, Luis Hervás (“tumbalobos”), Juan y su hijo (“vicenton”) en plena faena, con la suerte de disponer de una cámara fotográfica cerca para inmortalizar el momento.

Piconeros en la venta el raspa

Los piconeros eran hombres y mujeres que se dedicaban a fabricar picón de forma rudimentaria, con utensilios muy básicos y a base de mucho trabajo en condiciones muy adversas. El picón se hacía en la zona de nuestro pueblo, cogiendo de materia prima las ramas del olivo cuando se podaba, haciendo fuego con ellas y una vez consumidas por él, se iba rociando con agua y dándole “vuelcos” con algún tipo de pala para que se fuese apagando y quedasen los pequeños troncos a medio quemar, para poder aprovecharlos en los “braseros” de las casas. El piconero o la piconera fueron oficios muy importantes en tiempos pasados, incluso hubo una canción de Imperio Argentina dedicada a ellos. La imagen que mostramos se tomó en la “casería de los frailes”, en la parte de  arriba de la “cuesta el gao”, donde habían estado haciendo picón Luis Hervás, Pedro y Juan “tumbalobos”, y aparecen junto a sus esposas, con la cara tiznada como era normal en este trabajo.

 

 

Aceituneros en Moralillos
Aceituneros en Moralillos

Queremos recordar a los antiguos aceituneros, mujeres y hombres que al igual que en la actualidad, pasaban esta campaña con la dureza que tiene el estar trabajando en el campo en pleno invierno con todas las inclemencias que este tiene. Hace cuarenta y ocho años que es el tiempo que debe tener la foto que mostramos de Isabel y Antonio en la finca de Moralillos, la recogida de aceituna aún no se había mecanizado, y se usaban los utensilios antiguos que pasaban de padres a hijos, como por ejemplo “la criba” que era muy importante en la faena con la que se limpiaba la aceituna para llevarla a la fábrica. Otra herramienta importante era tener una buena “vara”, que pudiese echar mucha aceituna al lienzo, haciéndole poco daño al árbol.

 

Roman el zapatero
Roman el zapatero

El oficio de zapatero era otro de los más requeridos por la gente en tiempos pasados, ya que el comprarse unos zapatos era como un artículo de lujo y había que aguantar con ellos todo lo que se pudiese. La forma de tenerlos en buenas condiciones para su uso, era llevarlos de vez en cuando al zapatero para que los “remendara”, y así con unas suelas nuevas, o con el remiendo hecho a mano por el lugar de la rotura, se volvía a usar este calzado. En Mancha Real hubo muchos de estos antiguos zapateros que los recordamos con cariño, como Miguel, que estuvo mucho tiempo en la parte de abajo de la calle Maestra, junto a la barbería de Rosilla, otro fue José, que toda su vida la dedicó a este oficio, o Román, al que vemos en la foto, en su pequeño taller, en la calle Maestra junto a Cajasur.

 

Herreros en los 60
Herreros en los 60

El herrero fue un oficio que tuvo mucha importancia en todas las localidades y en particular en la nuestra, por ser los encargados de fabricar todas las herramientas hechas de acero que luego servían para todo tipo de trabajos. Estos herreros tenían un pequeño local donde estaba “la fragua” que utilizaban para darle calor al metal, y luego con el yunque y aquellos grandes martillos, daban forma a la herramienta a base de martillazos. Algunos de estos herreros con el tiempo se fueron modernizando, y montaron negocios de maquinaria agrícola con numerosos trabajadores que fueron entrando en estas empresas. A estos trabajadores también se les denominaba “herreros”, ya que el primer oficio con el que comenzaron los dueños fue este. En la foto vemos a dos de aquellos muchachos que entraron muy jóvenes a trabajar en este oficio, en este caso eran Lucas y Alfonso que pertenecían a la plantilla de Hermanos Guerrero y que les vemos en una instantánea con la ropa de trabajo.

Entrega de diploma del Alcalde
Entrega de diploma del Alcalde

Los cabreros al igual que los pastores, eran personas que poseían un rebaño de animales que en este caso eran casi todos ellos cabras. En Mancha Real siempre existieron personas dedicadas a este trabajo que como todos los que tenían que ver con animales, era muy sacrificado por no poder tener días de descanso. La leche de cabra, a diferencia de la más cotidiana que era la de vaca, tenía sus clientes por el sabor característico de ella, y en la antigüedad podías ver a los niños o a sus padres con la famosa “lechera” de aluminio o de chapa, ir hasta la casa del cabrero para comprarle la leche recién ordeñada. En la foto que mostramos tomada a mediados de los 80, el cabrero Francisco “el gallo” recogía un premio otorgado por el manejo de animales mansos, de manos del Alcalde de la época Rafael García en la zona donde actualmente se encuentra la Piscina Municipal. Les acompañaban Damián Merino y Antonio R. Pulido de Jóvenes Agricultores.

Pablo Planet y Luisa junto al horno preparando pan

Por último hacemos un recordatorio a todos los panaderos, un gremio que lleva decenas de años pasando el oficio de padres a hijos y que con la maquinaria que hoy en día disponen, aún siguen siendo de las profesiones más sacrificadas que existen. Se puede imaginar con los pocos medios de que disponían en la antigüedad, la vocación que debían tener para desarrollar a diario su trabajo y que saliese todas las mañanas el pan para sus clientes. En la foto mostramos a Pablo Planet con su esposa Luisa que fueron de estos profesionales que inculcó el oficio a sus hijos que en la actualidad se dedican a esta vocacional profesión.

 

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