Mirando al pasadoNovedadesSucedió hace...

Sucedió hace….Aquellas costumbres que desaparecieron con el tiempo

Esta semana recordamos en Mirando al Pasado, muchas de aquellas costumbres antiguas que con los años se fueron perdiendo en la vida diaria de nuestro pueblo y que cuando volvemos a verlas plasmadas en una fotografía, nos damos cuenta que aquellas cosas eran algo  que se desarrollaba con normalidad en cada época. En la mayoría de las fechas de cada una de las imágenes se estaban pasando años difíciles, pero esto se sobrellevaba bien porque la gente se relacionaba más, y se tenían otras vivencias que hoy en día apenas se dan, como el tratamiento entre vecinos, los juegos de los niños en la calle o el simple paseo de la gente por los lugares de ocio en los domingos y festivos.

Durante muchos años hemos visto los que tenemos una cierta edad, como en este tiempo veraniego las calles de nuestro pueblo al anochecer se llenaban de vecinos a tomar el fresco en las puertas de sus casas, una tradición que se ha llevado a cabo durante décadas, ya que eran menos los vehículos que circulaban, la mayoría de las casas eran unifamiliares y la relación con los vecinos era muy cordial. Vemos en la foto de portada a un grupo en los 80, en esas reuniones que daban en las puertas de las casas y no podía faltar el “ponche” fresquito que se repartía entre todos. Allí estaban Antonio “Chacón” con su esposa Lola, con vecinos familiares y amigos en una noche veraniega.

Grupo de amigas en la década de los 30

Hacerse una foto en esta época que estamos viviendo de nuevas tecnologías, donde se puede coger una instantánea con un móvil y en segundos tenerla todos los familiares o amigos, aunque se encuentren a miles de kilómetros, lo vemos lo más normal del mundo con las redes sociales y todas las aplicaciones que existen. Muchos de nuestros antepasados no lo creerían si lo viesen ahora, ya que una de las costumbres que tenían hace años, era el poder acudir alguna vez estudio del fotógrafo para que les sacase la foto de la boda, la de familia o la del grupo de amigos o amigas que no tenían otra forma de tener un pequeño recuerdo del tiempo en el que les tocó vivir. La foto que mostramos es un ejemplo de aquellas imágenes antiguas pero bonitas, donde un grupo de amigas posaron ante el fotógrafo, y en esta ocasión fue el profesional el que se desplazó al patio de una de ellas, donde colocó un decorado como fondo. Era la década de los años 30, y el lugar podía ser el patio del bar del “Herrao” pues se aprecia una de aquellas antiguas cubas de vino que se utilizaban en las tabernas de la época, además de aparecer su esposa Catalina en segundo lugar del grupo de amigas, delante estaba María Elvira, en tercer lugar Ana Mª (sastre)  en cuarto lugar era la hermana de Elvira, Luisa (la perla), y junto a ella Dolores (la tomilla), las demás no hemos podido saber su identidad.

Amigos en una serenata en los años 40

En aquellos años y en las siguientes décadas, una costumbre muy arraigada sobre todo en los pueblos, eran las “serenatas”, una práctica habitual entre los jóvenes que consistía en reunirse un grupo de músicos, la mayoría con instrumentos de cuerda como la guitarra o la bandurria y desplazarse por la noche hasta las casas de las chicas a las que el “pretendiente” quería que le cantasen alguna de las canciones típicas del momento como un bolero. En la mayoría de los casos el grupo estaba compuesto por 5 o 6 músicos que con sus guitarras bandurrias y laudes acompañaban a los que cantaban y se les solía denominar ronda o rondalla que significaba “serenata”. En la fotografía vemos a una de ellas compuesta por 6 miembros en el soto de las pilas, dos de ellos cantaban, Francisco Gutiérrez en el centro era uno de ellos y el otro en el extremo era Alfonso “el chiguarro”, los demás aparecen con instrumentos como Sebastián Sánchez (Miguelillos) con la concertina, Sebastián (el panadero) el laúd; con la guitarra estaba Esteban Bolaños (el fresco) y con la bandurria aparece Juan Mª del Arco.

En Vistalegre en los 40

Una de las costumbres de los niños y de adolescentes en las décadas 40, 50 y 60 era la de irse a bañarse a cualquier lugar que tuviese una alberca o estanque en la que poder darse un chapuzón, sin importar si las agua estaban más o menos limpias o si los fondos estaban con lodo. Seguro que muchos recordaran aquellos baños en la “caldereta”, un lugar muy concurrido por los jóvenes que se iban recién comidos y andando por el campo con los calores propios de los meses de verano. Era igual, lo importante consistía en pasarlo bien y sobre todo aprender a nadar al estilo tan popular que allí se dio. Otro lugar al que todos los jóvenes les gustaba darse un baño, era en la alberca de “Vistalegre”, un lugar que estaba muy cerca del pueblo y que era de los pocos que disponía de un lugar para bañarse, pero que al ser privado, tenías que ir con alguien del entorno de la familia Medina que era la propietaria de la finca. La foto que mostramos es de los comienzos de los 40 en la que vemos a un grupo de amigos bañándose en este último estanque que hemos comentado y en la que estaban entre otros, Gaspar y Martín Morales,  Joaquín Aparicio, Juan Castillo, Antonio Huertas, Ignacio Medina, Paco Morillas, o Miguel Cobo.

Entregas de premios del Tiro Pichón finales de los 60

Los concursos, competiciones y carreras de toda índole fueron en estos años las diversiones que la gente tenía durante el día a lo largo de las ferias del pueblo entre las que estaban “el tiro pichón”. Los aficionados a la caza siempre disponían de un día en la feria donde podían medir su puntería  mediante palomas que se metían en un pequeño cajón y cuando el tirador estaba preparado, tiraban de la cuerda para que el cazador con un máximo de dos tiros pudiese abatir a la presa. Estos concursos con palomas se fueron perdiendo con el tiempo y se fue implantando el “tiro al plato” en su lugar. La imagen que mostramos corresponde a finales de los 60, donde vemos al Alcalde de Mancha Real, Francisco Carrillo Sánchez-Puerta, entregando un premio a uno de los ganadores de ese año y, que como era habitual, se desarrollaba en el antiguo campo de fútbol con muchos aficionados alrededor. Al fondo de la imagen se ve la antigua puerta que tenía acceso desde la carretera. Por arriba se divisa un trozo de una palmera que recordamos que siempre sobresalía por encima de los muros del “convento”.

Con los cántaros en la Fuente Nueva

En los comienzos de los sesenta, se comenzaba con las obras de alcantarillado y agua potable para las viviendas de Mancha Real, un paso muy importante para los vecinos que podían disfrutar de las comodidades que representaba el tener agua potable en sus domicilios con solo abrir el grifo. Con anterioridad a estas instalaciones, era normal ver en las distintas fuentes del pueblo, a gente, mayoritariamente mujeres y niños, llenando agua en aquellos cántaros de barro con asas, que se ponían en las cantareras de las casas para ir rellenando el botijo o cualquier cacharro que se usaba para luego beber. La foto fue tomada en la “fuente nueva”, situada junto a la estación de autobuses, y según nos apuntó un familiar, ella era Valentina Jurado Gutiérrez y la niña, su hija María Fuentes Jurado. En la actualidad se sigue conservando aquella fuente que tantas historias ha visto durante su larga etapa en el pueblo.

 

 

Un comentario

  1. La mujer que hay en la “fuente nueva” se llamaba Valentina Jurado Gutiérrez y la niña era su hija María Fuentes Jurado, eran la madre y hermana de mi padre, mi abuela y mi tita.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
X
X

Bloqueador de anuncios detectados

Esta web se puede mantener gracias a los anunciantes. Por favor desactiva tu bloqueador de anuncios para ayudarnos.