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Sucedió hace….Oficios y trabajos que se perdieron con el tiempo

Esta semana en Mirando al Pasado queremos hacer un repaso por muchos de aquellos trabajos y oficios que en el pasado se hacían a diario y que unos llegaron a perderse por los cambios de los tiempos, y otros siguen pasando de padres a hijos, modernizándose y desarrollándolos con maquinaria y utensilios  más modernos.  En la mayoría de las fechas de cada una de las imágenes, se estaba pasando en la sociedad unos años difíciles, pero esto se sobrellevaba bastante bien ya que la gente se relacionaba más entre si y se tenían otras vivencias y valores que hoy en día apenas se dan, como el tratamiento entre vecinos, los juegos de los niños en la calle o el simple paseo de la gente por los lugares de ocio en los domingos y festivos.

Uno de los oficios que siempre fue artesanal y seguirá siéndolo, es el de carpintero, que aunque en la actualidad las máquinas y herramientas ayudan mucho, al final es el toque del maestro el que hace que un trabajo esté bien hecho. En nuestro pueblo siempre hubo muy buenos carpinteros, y en los 60 y 70 podías ir por la calle paseando y escuchar en las casas donde había un taller de carpintería, el serruche o los golpes del martillo haciendo muebles artesanalmente. Por aquellos años, los armarios, camas, cómodas o muebles de los que se iban a casar, eran encargados al carpintero y el maestro junto con sus aprendices se ponían manos a la obra para que estuvieran acabados en la fecha pactada. Este era el caso de Andrés Guzmán Godoy (“chaparro”), al que vemos en su taller ubicado en su casa, en la esquina de la calle Juan Castillo con calle la Cruz, en la década de los 60. Junto a él vemos a su madre y a sus ayudantes Juan Vergara, Antonio Mérida y Pablo, dando forma a una moldura de un armario.

Fábrica de fideos “Pastas Maru” en 1966

En la mitad de la década de los 60, un trabajo no habitual en aquellos tiempos en nuestro pueblo, por ser una empresa donde la mayoría de sus trabajadores eran mujeres, era “Pastas Maru” o “la fábrica de fideos” como se le conoció durante el tiempo que estuvo funcionando y dirigida por Pedro Ramírez. Como decíamos no era muy habitual ver a mujeres trabajando en una fábrica y esto da mucha importancia a la imagen que mostramos, donde en el año 1966 vemos a María, Juani, Remedios, Mari Paz y Pepe, junto a la máquina donde fabricaban las distintas pastas que eran conocidas por su gran calidad en todos los lugares donde llegaron a comercializarse.

Juan M. Torres repartiendo yeso en los 60

 Un gremio muy importante hace años, por ser uno de los pilares en los que se asentaba la construcción de viviendas, eran los “Yeseros”. El yeso en la actualidad se utiliza tanto en las reformas, como en la construcción de nuevas viviendas, pero la mayor parte es para enlucidos, sin embargo en el pasado era una materia prima  usada para casi todo en estos trabajos. En los años 60 había 3 yeserías en nuestro pueblo, una era de la familia Salido, que estaban ubicados en la carretera, junto al campo de fútbol, otra de los “chilanqueros” situada en su casa donde actualmente se encuentra el bar Alameda, y la tercera era de la familia Torres, que era regentada por el padre, Andrés, y su hijo Juan María, que también se dedicaba al reparto del yeso a domicilio con aquel pequeño carro tirado por la borriquilla que vemos en la foto, en la calle Maestra.

Ramón y Manolo Olmo en su taller en los 80

 El oficio de mecánico es mucho el tiempo que lleva entre nosotros, puesto que todos los vehículos y maquinaria siempre a necesitado de esos profesionales indispensables. En los años 40, 50 y 60 eran muchos los mecánicos que tenían su pequeño negocio en su casa arreglando bicicletas y motos que eran los vehículos mas usados. En los años 60 se comenzaron a hacer populares los coches pequeños y con ello la proliferación de talleres que siempre estaban para arreglar las bujías, el carburador o cualquier avería que se hacía de forma artesanal. Con la llegada de la electrónica, los pequeños talleres fueron desapareciendo y quedaron los que hicieron fuertes inversiones en maquinaria y grandes locales, reduciendo su número a media docena en la actualidad. Vemos en la foto uno de aquellos talleres muy conocido por todos, el de Ramón Olmo, un mecánico que durante su vida laboral era de los mejores profesionales en cualquier vehículo de los que regentaban su taller. La foto es de los años 80 y vemos a su hermano Manolo que estuvo muchos años con él y a dos clientes que les arreglaban la cuba de un tractor.

Los algabeños y chocolate en los 50

Una de las antiguas profesiones que varias familias de Mancha Real se dedicaron siempre fue la de los “blanqueadores”, un trabajo que ha ido evolucionando y que en la actualidad son muchos los que se dedican a ella, unos siguiendo con el oficio de sus padres y abuelos y otros montando sus propias empresas con métodos mas modernos que aquellos que veíamos en los años 60 pintando una fachada con cal y con aquellas largas varas que tenían para pintar las partes mas altas. Vemos en la fotografía que mostramos a integrantes de dos familias que eran conocidas por este oficio, en ella aparecen Francisco, su hijo Alfonso y Pedro conocidos como los “algabeños”, en el centro está Alfonso “chocolate” y el niño que aparece en primer término es Esteban “porricas” a mediados de los 50.

 

 

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